Capitulo
V.
Una
noche cualquiera, en un lugar de la ciudad.
El
beso le deja descolocado o eso creo porque no responde, empiezo a
separarme de él pero, finalmente me atrae hacia él y junta sus
labios con los míos. Le respondo, nuestros besos son apasionados y
desesperados, no queremos que acabe eso es evidente, me agarro a su
cuello y entre lazo mis dedos en su oscura melena, él pone sus manos
en mi cintura y me sienta sobre su regazo. No quiero parar pero, lo
hago, debo hacerlo, si quiero (que no está claro) empezar algo con
Ángel prefiero decidirlo cuando no lleve encima una copa de cada
botella del bar.
- Tenemos que parar.
- ¿Por qué?
- Porque llevamos una copa de más o mejor dicho cuatro copas y además no es sensato.
- Laura no puedes negar que el alcohol a sacado a la luz tus deseos y te a soltado el pelo.
- Puede que tengas razón...
- Sabes que la tengo pero, aún así de pedo me gustaría intentarlo contigo, descubramos a donde nos lleva esta atracción, no perdemos nada por intentarlo.
- No sé...
Y
sin más me besa, esta vez es un beso dulce, cargado de ternura, yo
le respondo de la misma forma, sin prisas, dejándonos llevar por el
momento en lugar de el alcohol como anteriormente, este beso me a
aclarado un poco. El beso termina y con él nuestro tiempo juntos
hoy, puesto a que Ángel tiene que irse, se despide de mí con un
beso y se va. Me acerco a la barra y pido una Coca-Cola, durante la
espera cometo el error de mirar a la derecha, Hugo esta besándose
con aquella zorra... ¡Es repugnante! Lo que más me molesta es que a
pesar del tiempo y de los besos con Ángel sigo deseando a Hugo pero,
él es evidente que está un poco liado. Por fin, Hugo se separa de
la rubia y ella se va, no puedo evitar pensar que es un alivio. Hugo
se gira y me ve mirándole, yo inconscientemente me sonrojo y miro mi
refresco. ¨Esto me supera, vamos a hacerlo rápido¨ pienso, me
acerco a él y me sonríe aunque no es alegría lo que veo en sus
ojos.
- Hola, Hugo.
- Hola.
- ¿Que tal?
- Bien y ¿tú?
- Bien.
- No, si se nota.- Su cara se vuelve seria y su voz muestra un tono enfadado y ¿Celoso?
- ¿Qué te pasa?
- Nada, que se te veía muy contenta en los brazos de ese.
- ¿Perdona?¿Hablamos de tu rubia?
- No compares, si ese te a metido la lengua hasta el esófago.
- Tú no parecías disgustado cuando esa se tiro a tu cuello, si sólo le faltaba hacértelo encima de la barra por Dios...
- Si, pero ella no se a subido a mi regazo como diciendo: Hola, hazmelo aquí mismo.
- Espera, ¿Estás celoso?
- ¡¿Yo?! Para nada.
- Pues bien.
- Pues vale.
- Pues eso.
Y
sin más cojo mi bebida y me voy un poco aturdida por el alcohol a
la mesa de mis amigas (menos mal que mañana es Sábado). Salimos de
allí pues ya era bastante tarde, llego a mi casa, me cambio y caigo
en la cama con la sensación de que mañana voy a tener una gran
resaca.
Una
mañana cualquiera, en un lugar de la ciudad.
Me
levanto con un dolor de cabeza infernal sobre la 12:30, me e puesto
unos vaqueros cortos, un top y unas gafas de sol y así bajo a
desayunar. Mi madre me mira extrañada pero, enseguida lo comprende.
- ¿Qué bebiste anoche?
- Coca-Cola.
- Y por eso vas con unas gafas de sol por la casa ¿no?
- Mamá, me acabo de levantar y me molesta la claridad, ya esta.
- Dentro de una hora vendrán los nuevos vecinos a presentarse, e oído que son un chico de tu edad más o menos y su tío.
- Y a mi eso me importa porque...
- Porque vas a estar aquí y a presentarte cuando ellos vengan.
- Pero mama...
- Ni peros, ni peras.- Asiento de mala gana-.
Me
voy a mi cuarto, me tumbo en mi cama escuchando música y me quedo
dormida. Escucho el timbre y me despierto, voy al baño, me peino y
como no, voy a recibir a los nuevos vecinos, la sorpresa me la llevo
cuando llego al salón y me encuentro en mi sofá a un hombre de la
edad de mi madre, alto, moreno y con los ojos azules y por supuesto y
esto es lo peor, a su lado se encuentra Hugo mirándome con la cara
descompuesta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario